10 motivos para invertir en I+D+I

A menudo suele ocurrir que la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+I)  quedan relegados a un segundo plano en la sociedad actual. Sin embargo, son temas prioritarios para el avance de un país.

Ocasionalmente los recortes en sanidad y educación ocupan las portadas de algunos periódicos, además de las críticas de buena parte de los ciudadanos, pero no se habla tanto de los recortes en los innumerables campos de la investigación.

Estos son los diez motivos por lo que es necesario invertir  en I+D+I:

  • Son los principales motores de la productividad y el crecimiento:

En plena era digital resulta imprescindible invertir en estos sectores para que un país crezca y se desarrolle.

  • Aportan avances y contribuyen a reducir la contaminación ambiental:

Vivimos en un momento de la historia en el que los niveles de contaminación son los más altos en décadas, lo que hace necesario dedicar fondos públicos para cambiar esta tendencia que, de no corregirse, nos llevará a la autodestrucción. Para ello hemos de invertir en energías limpias y en la tecnología necesaria para implantarlas frente a las energías no renovables.

  • Proporciona competitividad frente a otros países:

Al invertir en I+D+I se alcanzan grandes desarrollos tecnológicos, lo que permite ser competentes frente a otras grades potencias, cuestión de vital importancia en un mundo globalizado como el nuestro.

  • Otorga “independencia” económica:

En relación con el punto anterior, al desarrollar nuestra propia tecnología no necesitamos exportarla del exterior, lo que hace que una parte mayor de los beneficios se quede en nuestro país.

  • Aporta ingresos que pueden ser destinados a otros campos:

 Al igual que otros sectores públicos como la sanidad, el transporte o el sistema público de pensiones están destinados a aportar más beneficios sociales que económicos, la investigación permite obtener mejoras en ambos niveles, puesto que se alcanzan ganancias sociales y financieras (en relación con la exportación).

  • Disminución de las diferencias en la riqueza:

Un aumento en I+D+I conlleva un abaratamiento a largo plazo de las nuevas tecnologías que se desarrollan, siendo asequibles para todos los bolsillos.

  • Evitar la fuga de cerebros:

Probablemente este sea el punto más claro de los diez, ya que, si un país contiene la tecnología más avanzada, no solo evita la marcha de sus estudiantes (los cuales han sido formados en buena parte con dinero público, el cual, si estos estudiantes desarrollan su actividad profesional fuera no se recupera), sino que también atrae a otras mentes brillantes para que desarrollen su trabajo en ese país.

  • Los países que más fondos invierten en investigación son los que encabezan las listas de mayor progreso:

Históricamente, los países que más fondos han dedicado al desarrollo de la ciencia y la tecnología, son los que han tenido un mayor progreso.

  • Acabar y erradicar enfermedades actualmente sin cura:

Algunas enfermedades actuales son fruto de enfermedades anteriores, cuyos microorganismos causantes han ido prosperando y haciéndose inmunes a los ataques de los antibióticos, por ejemplo. Esto hace cada vez más difícil la erradicación de estas enfermedades si no se avanza “contra ellas” al mismo tiempo, y para ello es necesaria la inversión en medicina e investigación.

  • Disminución del paro:

La aparición de nuevas tecnologías conlleva una disminución del paro, puesto que cuantas más vías de desarrollo haya, más gente se necesita para llevarlas a cabo.

Por ejemplo, si en vez de utilizar únicamente energía procedente del petróleo, el gas natural y la energía nuclear, también se utilizaran mayoritariamente otras energías como la eólica, la solar o la biomasa entre otras, habría mayor oferta de empleo y, por lo tanto, el paro disminuiría.

Estos son los principales motivos por los cuales es absolutamente necesaria la inversión en I+D+I para poder crecer como país, y deberían ser puntos que nuestros dirigentes tendrían que tener muy en cuenta a la hora de ejecutar sus políticas económicas.

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Miguel Jiménez Orellana

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