Energías renovables, nuestra única salvación

Durante este año 2016 Alemania ha logrado abastecerse casi por completo (durante un día) a través de las energías renovables. Tomemos nota.

El cambio climático es real. Es más, no solo es real, sino que además amenaza con destruirnos como no tomemos medidas lo antes posible. A día de hoy, Alemania es uno de los mejores ejemplos de «conciencia ecológica» al lograr abastecerse en buena parte con energías limpias.

El pasado 8 de mayo este país logró que el 100% de la electricidad consumida procediera de energías renovables. Destacado por la inversión en energía eólica y solar, Alemania encabeza la lista de países europeos (y probablemente mundiales) en la lucha contra el cambio climático y cada vez es menos dependiente de las energías no renovables (carbón, petróleo, gas natural…).

A todo esto puede surgirnos una pregunta, si en Alemania (país con pocas horas de luz al día) triunfa el uso de la energía del sol ¿Por qué en España, que somos uno de los países con más sol de toda Europa, no hacemos lo mismo?.

La contestación más común es la típica «respuesta estándar» que buena parte de los políticos emplean como respuesta para todo, el conocido «porque no hay dinero para gastos». Pero resulta que emplear dinero en energías renovables no es un gasto, sino una inversión, puesto que en un país como el nuestro podríamos ser autosuficientes utilizando energías limpias, no tendríamos que comprar a países extranjeros e incluso podríamos ser nosotros quienes exportáramos la energía, aportándose enormes beneficios a nuestra economía y a nuestra industria.

Y es que en España, por nuestra situación y localización geográfica, podríamos obtener energía solar, gracias a nuestras casi 10 horas de sol diarias, energía eólica, debido al relieve y a la gran cantidad de zonas de gran altitud (presumiblemente con más viento) y energía mareomotriz (energía de las mareas), ya que somos una península rodeada en gran parte por costa, por no incluir otro tipo de energías renovables menos conocidas como la biomasa. Además, el empleo de estas energías también contribuiría a la disminución del paro, ya que habría que crear nuevas instalaciones y mantenerlas, por lo tanto, aumentaría la contratación.

Por todos estos motivos instamos a nuestros dirigentes a invertir en este tipo de energías, teniendo como objetivo más cercano cumplir los acuerdos de contaminación establecidos en la Cumbre del Clima de París, y como objetivo a largo plazo cuidar de nuestro planeta que, a día de hoy, es el único que tenemos.

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Miguel Jiménez Orellana

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