Del infierno a la gloria

Los grandes siempre vuelven. Después de tres temporadas deambulando por las tinieblas del Calcio, el Parma ha logrado el ascenso a la Serie A de forma inverosímil.

Ganador, en Europa, de la extinta Recopa (1993), de la Copa de la UEFA (1995 y 1999) y de la Supercopa (1993), y en Italia, de la Coppa (1992, 1999 y 2002) y de la Supercoppa (1999), el Parma logró ocho títulos en diez años (entre la temporada 1991/1992 y la 2001/2002).

El Parma celebra la Copa de la UEFA lograda ante la Juventus en la temporada 1994/1995. Imagen: Wikipedia

Los aficionados del cojunto gialloblù recuerdan con nostalgia la época dorada del club durante los años 90. El estadio Ennio Tardini disfrutaba de aquellos días gloriosos en los que Gianfranco Zola, Enrico Chiesa, Hernán Crespo, “La brujita” Verón, Gianluigi Buffon, Fabio Cannavaro, Roberto Sensini o Dino Baggio deleitaban a la grada con un fútbol superlativo.

Con la situación de quiebra de su principal patrocinador, Parmalat, a principios de la década del 2000, el Parma, prácticamente en bancarrota, se vio obligado a vender a todas sus estrellas; lo que debilitó considerablemente el espíritu competitivo del club y frustró las aspiraciones de una generación ilusionada por convertir al equipo en uno de los más fuertes del continente europeo.

Alineación del Parma en la temporada 1996/1997. Imagen: Wikipedia

Con un descenso de por medio en el año 2008 y el posterior regreso a la Serie A al siguiente año, los crociati lograron la estabilidad necesaria para permanecer cinco temporadas en la cumbre del Calcio. Hasta que una nueva bancarrota en el curso 2014/2015 mermó la línea ascendente que seguía el colectivo, tanto en lo deportivo como en lo administrativo.  Se consumó nuevamente el descenso de categoría, firmando una temporada nefasta en la que llegaron, incluso, a no presentarse a un partido frente al Udinese debido a que el club no podía cubrir los gastos para el personal que garantizaba la seguridad del público en el Ennio Tardini.

Se marcharon pilares fundamentales del equipo como Cassano (Sampdoria), Palladino (Crotone), Biabiany (Inter), José Mauri y Paletta (Milan) o Mirante (Bolonia). De hecho, a excepción de un jugador, no continuó ningún futbolista de aquella plantilla. El único que permaneció tras el descenso fue Alessandro Lucarelli, el capitán, que declaró al finalizar el último partido de la temporada frente a la Lazio que no se marcharía del Parma sin devolverle antes al lugar que se merecía; a la élite del Calcio.

El club se refundó bajo el nombre de Parma Calcio 1913 tras desaparecer debido a la bancarrota. Empezarían desde cero en la Serie D con una nueva directiva encabezada por el empresario chino Jiang Lizhang y con una leyenda del Parma de la década de los 90 en el banquillo, Luigi Apolloni.

En las temporadas posteriores al descenso, se contruyó un sólido bloque formado, en su mayoría, por jugadores de la cantera (Barillà, Nocciolini, Scozzarella, Scavone o Baraye) y por jugadores veteranos (Frattali, Lucarelli, Morrone, Munari o Calaiò) que querían aportar su granito de arena a la historia de uno de los equipos más emblemáticos de Italia. Esta simbiosis de juventud y veteranía dio sus frutos desde el principio.

El Parma consiguió el ascenso de Serie D a Serie C aplastando a todos sus rivales. Terminó 1º en la clasificación e invicto con 94 puntos (28 victorias y 10 empates).  Al año siguiente, en Serie C, logró el 2º puesto y tuvo que recurrir a los play-offs de ascenso. En las semifinales, eliminó al Pordenone en la tanda de penaltis y, en la final, derrotó al Alessandria por 2-0 con goles de Scavone y Nocciolini.

Esta temporada, bajo la dirección  técnica de Roberto D’Aversa, el conjunto emiliani (procedente de la región de Emilia-Romaña) se afianzó en la parte noble de la clasificación desde las primeras jornadas del campeonato, oscilando durante la mayor parte de la temporada entre los puestos de ascenso directo y los de play-offs. La columna vertebral del equipo que subió desde la Serie D seguía siendo la misma, a lo que había que sumar nuevas incorporaciones como las de Roberto Insigne o Ceravolo.

En una última jornada de infarto, más de 2.000 seguidores se desplazaron hasta el estadio Alberto Picco para presenciar el posible ascenso de su equipo. El Parma necesitaba ganar su partido fuera de casa contra la Spezia y que el Frosinone, equipo que se situaba 2º por detrás del Empoli, no consiguiera los tres puntos en casa frente al Foggia.

La contienda no pudo empezar de mejor forma. En el minuto 11, un pase de Ciceretti rompía la línea defensiva de la Spezia y dejaba a Ceravolo mano a mano ante el portero local, que no pudo hacer nada para evitar el primer tanto del encuentro. Poco después, Alberto Gilardino, delantero de la Spezia, fallaría un penalti de forma polémica. El atacante italiano jugó en el Parma del 2002 al 2005 y realizó tres campañas espectaculares vistiendo la camiseta gialloblù; esos años le valieron para ser conocido en toda Europa y dar el salto a un equipo de primer nivel, como era el Milan de Carlo Ancelotti. La jugada creó gran controversia, ya que los aficionados de la Spezia consideraron que Gilardino falló el penalti a propósito. Mientras, en el Comunale Matusa, estadio del Frosinone, el Foggia se adelantaba en el marcador con un gol de Mazzeo en el minuto 35.

Con la victoria del Parma (0-1) y la derrota del Frosinone (0-1) se llegó al descanso. Restaban los últimos 45 minutos para dirimir el desenlace de la temporada y, con él, el equipo que ascendería directamente a Serie A.

En el segundo tiempo, Ciciretti, que asistió en el primer gol, volvió a ser protagonista marcando el 0-2 y ampliando la ventaja del Parma en el minuto 61. La afición crociati desplazada hasta la región de Liguria enloqueció, pero la alegría no duraría mucho. El Frosinone le daba la vuelta al marcador en 5 minutos (Paganini, min.68 y Rubin en propia puerta, min. 73) y condenaba al Parma a jugar los play-offs de ascenso.

El Parma asediaba el área de la Spezia en busca del tercer gol, pero necesitaba un gol del Foggia para volver entre los grandes. En el minuto 89, Floriano, delantero del Foggia, anotaba el ansiado 2-2 con una sutil vaselina que batía al guardameta del Frosinone, provocando el delirio en la grada de los tifosi del Parma que escuchaban el partido por la radio mientras presenciaban el de su equipo en el campo.

Con los tres puntos en el bolsillo y el agónico empate del Foggia justo antes del tiempo de descuento, el conjunto parmesano regresará por la puerta grande a la Serie A después de tres ascensos consecutivos.

En la ciudad natal del compositor Giuseppe Verdi, no se había creado hasta este año una obra tan bella como la realizada por estos románticos del fútbol.

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Juan Sebastián Crespo Correro

20 años. Estudiante de Periodismo en la UCM. Apasionado del fútbol, la música y la lectura.

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