El cofre no está vacío

Juventud divino tesoro, bendito engañabobos, no quiero decir que la juventud sea algo malo, ni mucho menos (ya que yo mismo entro dentro de este conjunto llamado juventud y sería absurdo criticar a un colectivo al que pertenezco como si no lo hiciera). Lo que quiero transmitir es algo muy diferente, algo que si bien no es innovador, es poco conocido o reflexionado entre la sociedad.

Vivimos en un mundo en el cual se valora mucho la obediencia, lo que en mi opinión es una herramienta del inmovilismo intelectual. Desde luego el principal valor de la juventud es aportar nuevas ideas a la sociedad incluyendo (aunque muchos lo nieguen), a las altas esferas. Al ensalzar el valor de la obediencia por encima de lo debido, mitigamos esta aportación que la juventud hace, por lo  tanto esta no cumple su función de “divino tesoro”, ya que se la valora por su utilidad (en el sentido más inmediato y fácilmente visible), ya no se la valora por lo que puede aportar sino por lo que puede producir.

Pero una duda me recorre la cabeza, donde está el avance intelectual a lo largo del tiempo, es si el grueso de la población sigue pensando y siendo educada como sus antecesores y los pocos cambios introducidos son además de nimios, contraproducentes.

Sigo viendo, y no creo que en lo que me queda de existencia esto cambie, niños y adolescentes que piensan igual que sus padres o que se limitan a no reflexionar la información que se les da y a tomarla como cierta.

Es normal, ya que este tipo de comportamiento es el que se premia y  el cerebro de un niño es poco más que el de un perro (premio lo hice bien, castigo lo hice mal). Estos niños crecen siendo casi deficientes mentales, no pretendo con esta exageración ofender a nadie, pero el ser humano tiene capacidad de reflexión y raciocinio, si una persona no puede usarlo, no es atrevido decir que es discapacitado.

Cuando la razón de dicha discapacidad es la educación, debemos tener en cuenta que aunque la solución es simple de explicar, también es compleja de realizar. Es tan simple como dar libertad total a la mente del niño, no ser pudoroso con ningún tema sobre el que él tenga curiosidad e incitarle a que investigue y reflexione sobre ellos y presentarle el mundo lo más desnudo posible (no se puede mostrar un mundo desnudo si en nuestra cabeza no lo está, aunque en un periodo muy largo de tiempo quién sabe si se podrá).

De este modo, el que está siendo educado percibe el mundo en la forma que él desea y aprende a valorar cada opinión y a tomar lo mejor de cada mundo.

Esto es lo que todo pensador trata de hacer de la forma más adecuada posible, pero es muy complejo, ya que el mundo no está desnudo.

La educación es obviamente un tema que daría para escribir miles de tesis desde diferentes puntos de vista, pero no trato de hacer un análisis en profundidad, sino dar unas breves pautas que considero necesarias para tratar el tema obviamente habría que ver cómo tratar el tema de disciplinar para intentar no crear salvajes sin coartar las mentes.

Sabiendo lo anterior podemos concluir que: Solo logrando un mundo puramente desnudo en las mentes de todos los individuos, lograremos que la reflexión sobre este sea objeto de todos y esfuerzo de ninguno.

 Por Pablo Casas.

 

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