Crónica de un esperpento anunciado…

La escabechina del sábado en el PSOE ha dado para muchos, muchos artículos. Ciertamente, no tendría sentido reproducir aquí los hechos ocurridos la semana pasada, de eso ya se hablará bastante. Lo que sí merece la pena es asomarse por el balcón de Ferraz y ver que sucedió el sábado, con más de cien militantes protestando contra lo que consideraban un «golpe de Estado» contra su Secretario General, Pdro Snchz.

A primera hora de la mañana comenzaban a llegar los primeros ‘manifestantes’. Un primer grupo lo constituyó el bus que fletaron desde Terrassa para apoyar a Pedro Sánchez, anunciado ya desde el miércoles. Otro visitante estrella era Paco Gómez, que lleva más años afiliados que el mismísimo Felipe González, y que hace unos días se encadenó a la sede del PSOE en Mérida. Fue de los primeros en llegar. A medida que avanzaba la mañana, la calle se iba llenando, hasta el punto de cortar el tráfico. En el conglomerado se mezclaban militantes del PSOE, simpatizantes, votantes… Y también ‘topos’ de otros partidos, que se acercaron por pura curiosidad.

Pasaban las horas. Dentro de Ferraz no se aclaraban ni para los turnos de palabra, y fuera la gente iba y venía. Durante todo el día hubo gente concentrada a las puertas, esperando a las entradas y salidas para abuchear o vitorear, según lo que tocase. El ambiente se animaba a ratos, con cantos de «No es No», «Pedro, Pedro» o «Fuera, fuera, fuera».

Cuando se conoció la dimisión de Pdro, la cosa estaba tensa. Se oían cánticos del tipo «Susana, felipista, fuera de la lista», que hacían ver el descontento de los militantes concentrados con la nueva cúpula que ahora dirigía el partido. Estaba claro que Susana Díaz no era el personaje más querido, pues contra ella iban dirigidas la mayoría de las consignas:

«Susanita quiere un sillón,
un sillón en Madrid,
y sabe que con una abstención,
para allí se va a ir»

Al final, el ambiente era más propio de una celebración que de un ‘luto’ por un partido que se había hecho el harakiri, pero el mejor momento vino cuando aparecieron varios repartidores de Telepizza con un pedido exagerado. Al parecer, desde Forocoches (cómo no) se habían organizado para enviar pizzas a Ferraz, ya que a los pobres les esperaba una noche muy larga. Por supuesto, no podían faltar los cánticos: «Susana, choriza, páganos la pizza». En la sede no tenían muy claro qué hacer; ya se estaba troceando el partido, ¿ahora también unas pizzas? Al final, decidieron repartirlas entre los periodistas y los pocos manifestantes que quedaban a eso de las 23:30h. Puro costumbrismo del nuestro…

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Salvatore Ignacio Nocerino Tellería

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