Ignacio Zuloaga: Espíritu rural en el París de la Belle Époque

Desde el 28 septiembre hasta el 7 de enero, la Fundación MAPFRE presenta al pintor Ignacio Zuloaga con una exposición dedicada a sus años en el París de la Belle Époque. Junto a los cuadros del artista se presentan obras de Picasso, Toulouse-Lautrec, Rodin o Gauguin, y obras de la propia colección del guipuzcoano, entre las cuales se encontraban varias de Goya y El Greco. La exposición está comisariada por Leyre Bozal Chamorro y Pablo Jiménez Burillo y, además,  cuenta con la colaboración del Musée d’Orsay de París.

Ignacio Zuloaga (Éibar, 1870-Madrid, 1945) perteneció a una generación de artistas que marcó la diferencia en la historia de la modernización del arte español a finales del siglo XIX, en la que pintores y escultores buscaron, especialmente en París, nuevas formas de entender el arte. El pintor llegó a París en 1889, donde le acogió una ciudad bulliciosa en la que se sucedían las novedades culturales y en la que lucían bulevares y pasajes poblados de una brillante arquitectura moderna donde una nueva clase social, la burguesía, ganaba peso en detrimento de la aristocracia.

En la capital francesa se encontró con varios artistas españoles: Santiago Rusiñol, Joaquim Sunyer y un joven Pablo Picasso, entre otros. Montmartre era el centro neurálgico de inspiración para Zuloaga; que más que un lugar de reunión de artistas, era un mundo completamente distinto. Críticos como Charles Morice, poetas como Rilke o artistas como Degas, Toulouse-Lautrec o Émile Bernard fueron algunos de los que, a finales de siglo, consideraron la obra de Zuloaga como un referente del arte moderno.

                                          Ignacio Zuloaga: Retrato de la condesa de Noailles

Zuloaga no tarda en relacionarse con la élite social e intelectual francesa, consiguiendo un papel destacado como retratista del París de la Belle Époque, donde se convierte en uno de los más solicitados entre la burguesía. Prueba de ello es el Retrato de la condesa de Noailles.

Ignacio Zuloaga: Retrato de Anita Ramírez

Una pintura que combina un profundo sentido de la tradición con una visión plenamente moderna, ligada a la Belle Époque parisina y al movimiento simbolista con el que se relaciona, aunque no fue un simbolista en sentido estricto, utilizó algunos de los recursos estéticos de los pintores de la corriente, como las figuras alargadas y los fondos tormentosos, con el fin de unir forma y contenido. En ese París brillante y dinámico fue donde el pintor brilló con luz propia y consiguió desarrollar un gusto especial por la temática española. La admiración de Zuloaga por la tradición pictórica española no se limita a su producción artística, sino que también alimenta su faceta de coleccionista. Con 20 años poseía colecciones del Greco y de Goya.

La exposición contempla todos estos aspectos y ofrece una nueva visión de la obra del pintor, ligada a la generación del 98 y, por tanto, a la conocida como España negra, desarrollada en gran parte en el París de cambio de siglo. El artista alterna su vida en París con viajes a España; sobre todo destacan sus estancias en Sevilla, donde el paisaje rural, las costumbres y los valores eran muy distintos a los parisinos. En uno de sus viajes pinta el cuadro titulado Víspera de la corrida. Las mantillas, los trajes de luces y los picadores fascinaban a los críticos extranjeros, mientras que para los artistas españoles reflejaba una imagen atrasada y estereotipada del país.

                                                Ignacio Zuloaga: Víspera de la corrida

Una vez se despide de los motivos andaluces, la España negra pasa a ser el escenario predilecto del artista como símbolo de la sociedad española. Empieza a pintar paisajes que no han sido contaminados por la modernidad, por lo que decide inspirarse en Segovia, Toledo y en pueblos del País Vasco.

                                       Ignacio Zuloaga: Paisaje de Mutriku

En definitiva, mientras muchos artistas de la época abandonaban París en busca de un mundo puro, sin contaminar por la industrialización, Zuloaga realizó el proceso a la inversa y gracias a su estancia en la capital francesa consiguió reencontrarse con sus raíces españolas; ofreciéndonos una visión pesimista, pero a la vez realista de nuestro país, aunando tradición y modernidad.

Datos útiles:

Lugar: Sala Fundación MAPFRE Recoletos.

Dirección: Paseo de Recoletos, 23 (Madrid)

Web: http://exposiciones.fundacionmapfre.org/zuloaga

Fecha: Del 28 de septiembre de 2017 al 7 de enero de 2018.

Transporte:

  • Metro: Banco de España (L2), Colón (L4).
  • Cercanías: Madrid-Recoletos.

Precio: 3€

Horario:

  • Lunes, 14:00-20:00
  • Martes-Sábados, 10:00-20:00
  • Domingos y festivos, 11:00-19:00

 

 

 

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Juan Sebastián Crespo Correro

20 años. Estudiante de Periodismo en la UCM. Apasionado del fútbol, la música y la lectura.

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