El privilegio de sentir

Nada me convence. Ninguna de mis palabras están a la altura de aquello que pretendo. Tan solo pido que lo mío, aquello que escribo, me llene. En muchas ocasiones resulta imposible y es entonces cuando me pregunto ¿es cierto aquello que dicen que para crear, tus sentimientos han de estar al filo del éxtasis?, ¿es verdad que las grandes obras de arte tan solo se consideran como tales si son fruto de lágrimas, coca o males que pesan?.

Como dijo el periodista Carles Francino en una entrevista a Sabina “hay muchas clases de artistas, pero luego están los artistas con clase”.

Si se toma desde una perspectiva estricta la mayoría de ellos son una farsa, una mentira,un engaño. Se inyectan inspiración para crear de una forma artificial las melodías, los cuadros, los poemas…Legalizar el dopaje en una carrera de fondo entre artistas. Las zancadas de Lance Amstrong convertidas en notas de los Beatles. No hay que negar que el motor histórico de muchos procesos artísticos han sido tales males que he criticado.

Luego están los artistas ocasionales, los eventuales. Son aquellos que hallan las pinceladas exactas si hay desgracias o alegrías de por medio. La llave que abre la oleada de ideas que ordenadas correctamente (o incorrectamente) pueden llevar a maravillosas obras de arte. Yo creo que somos la mayoría de los humanos con un mínimo de ansia por transmitir, sin embargo, también están están los artistas que se definen como tales, los que corren el riesgo de no llegar a pasarlo canutas. Entran en la frustración más profunda. Algunos para cortar esa sequía emocional viajan hasta el primer nivel, esnifando falsos sueños.

Pasarlo jodidamente mal tiene su parte buena; puede llevarnos a crear cosas maravillosas. Eso sí, considero fundamental tener un conocimiento de la base del arte que se ejecuta, ya que un artista por muy artista que sea, si no tiene técnica nunca llegará a ser realmente libre. Uno es libre cuando conoce las reglas y es capaz de saltárselas pues si no las dominas, te conviertes en un esclavo de ellas.

Si pensáis que mis intenciones son hacer una crítica hacia los que buscan nuevas formas de inspiración, no es así. ¿Qué más da cómo se haya conseguido crear arte si se llega al objetivo? (vaciarte un poco para no explotar de sentimiento y erizar la piel de los que sientan tu creación)¿Qué más da si ha sido tras un amor a primera vista, un porro, una muerte cercana o un orgasmo?.

Pero ¿qué vale más, la técnica o la magia?. Bueno, la técnica se aprende, ¿no?.  Pues eso, la magia… está en los artistas que sienten como la música les acaricia y hacen de su vida una historia digna de contar. Los sentimientos les acorralan en un espacio muy pequeño. Tan solo podrán romper las fronteras de aquel círculo de emociones si expresan mediante arte sus penurias o alegrías. La primavera es un festival. El otoño tristeza absoluta.

Debo volver a meter a Joaquin Sabina en este texto un tanto desordenado en ideas. Joaquin es un gran artista. Él afirmó que ni tenía voz, ni sabía cantar  “soy un estafador y en eso me ha ido muy bien” cuenta en el suplemento XLSemanal, no obstante, tiene lo que hay que tener: sentimiento.

No solo lo afirmo yo, también otros artistas como Sharif. Los verdaderos artistas son aquellos que nos ofrecen y venden emociones, aquellas convertidas a veces producto (hecho que no llego a concebir tan mal, pues no existe precio en lo infinito). Sharif muestra al maestro su gratitud con el single “Te debía esta canción”, en ella dice “conoces el lugar donde habita el olvido”, y ahí va, el mismo Sharif me ayuda a comprender el poder de las inquietudes, de la soledad, del desamor, del olvido…el vividor Sabina capaz de crear el propio motor emocional a otros artistas; ahora la droga son canciones del propio Joaquín.  “Tengo un corazón de peluquera de provincia” afirmaba en una entrevista de la Cadena Ser. No hay duda que de experiencias no carece cuando dice que “lo malo de morirte de amor es que no te mueres”. Ahora entiendo; los corazones junto a las experiencias perfilan arte.

El arte de conmover, entre otros, consiste en hacer arte que conmueva y creo que como obras hay cabezas y como críticas hay gustos. Solo quiero que mis palabras reflejen el poder de aquello que da sentido a nuestras vidas, algo grande y ambiguo.

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Arancha Ríos

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