Open Arms presiona a Europa: «Acabaremos teniendo que entrar en puerto por motivos humanitarios, con todo lo que esto comporta»

Òscar Camps, fundador y director de la ONG Proactiva Open Arms, ha anunciado que desembarcará su nave en cualquier puerto europeo «sin previo permiso» con l@s refugiad@s a bordo. Todo ello, como contrarrespuesta ante los constantes bloqueos humanitarios de Europa frente a la crisis migratoria.

Tras más de doce días a la deriva y con 161 personas refugiadas a bordo del navío, Proactiva Open Arms ha exigido a los gobiernos europeos un puerto para poder desembarcar con urgencia. Òscar Camps afirma que se actúe «por motivos humanitarios» y ha tachado a Europa como «inhumana y poco solidaria» en relación con las personas migrantes.

Toda la tripulación ha llegado a aceptar los problemas que conllevaría el hecho de desembarcar de forma precipitada en un puerto marítimo europeo. En concreto, en los de Italia y Malta. Camps afirma que «las dificultades que esto comportará, evidentemente, con todos los problemas y trabas administrativas, burocráticas, de bloqueos y multas al respecto».

Hace unos días, la ONG solicitó vía Twitter, la asistencia sanitaria internacional de tres personas refugiadas que estaban enfermas y en condiciones infrahumanas en el barco. La presión mediática acabó obligando a las autoridades italianas a ceder. No obstante, solamente llegaron a aceptar a dos de l@s refugiad@s en cuestión.

Tras la pasividad de Europa, la manipulación de los medios y la influencia conservadora de la sociedad europea, han hecho que este suceso se haya prolongado a casi dos semanas sin rumbo. Sin ningún puerto marítimo ni ayuda humanitaria por parte de la UE.

Según datos ofrecidos en el último informe de CEAR (Comisión Europea de Ayuda al Refugiado), titulado «INFORME 2018: Las personas refugiadas en España y Europa», afirman que «más de setenta millones de personas han sido desplazadas de manera forzada. La mayoría procedentes de Libia, Afganistán y Sudán del Sur». Todas ellas, en condiciones infrahumanas y esperando ayuda humanitaria internacional que por ahora, sigue sin presentarse.

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Juan Ramón Quintana