Los 10 virus más letales de la historia

Se cumplen 100 años de la Gripe Española, una de las mayores epidemias virales que se han dado hasta la fecha en todo el mundo y, con motivo de este centenario, vamos a analizar cuáles han sido los virus que han provocado un mayor número de muertes a lo largo de la historia.

  1. Viruela:

Este virus apareció hace unos 10.000 años y a finales del siglo XVIII provocaba en torno a 400.000 muertes al año solo en Europa.

En América también generó miles de muertes, tanto es así que se cree que pudo ser uno de los responsables de la desaparición de los aztecas y los incas, entre los cuales alcanzó una letalidad del 90%.  Sin embargo, es la única enfermedad viral que ha sido erradicada hasta la fecha, gracias a una extensa campaña de vacunación liderada por la OMS en 1979.

 

  1. Virus de la gripe:

Probablemente sea nuestro mayor conocido, puesto que es uno de los virus más comunes a día de hoy. Aunque de primeras no parezca un virus que cause una gran mortalidad, causa unas 650.000 muertes cada año y, al ser un virus cuyo genoma está fragmentado, tiene una alta capacidad de recombinación, lo cual es uno de los motivos que hacen que la vacuna de la gripe no sea eficaz de un año para otro.

Como ya vimos antes, una de las mayores epidemias de gripe fue la de la mal llamada “Gripe Española” de 1918, que costó la vida de 50 millones de personas (más muertes que en la Primera y la Segunda Guerra Mundial juntas). Y digo mal llamada porque lo cierto es que los primeros casos de esta gripe no se dieron en España, pero, como en 1918 tenía lugar la Primera Guerra Mundial, solo en España (que no participó en la guerra) salían noticias de casos de gripe, lo que dio la falsa impresión de que los primeros casos tuvieron lugar en nuestro país.

 

  1. VIH:

Es la sexta causa de muerte en todo el mundo y una de las infecciones más letales. Ataca directamente al sistema inmune, lo que provoca una inmunodepresión que es aprovechada por multitud de patógenos oportunistas (microorganismos que en un sistema inmune no deprimido no causarían letalidad). Esto hace que los infectados por este virus no se mueran de SIDA (infección por el virus VIH), si no por otras enfermedades provocadas por los patógenos oportunistas.

A día de hoy no tiene cura, debido a que es un virus con una altísima capacidad de mutación (en un mismo paciente podemos encontrar miles de partículas infecciosas diferentes de VIH) y a su capacidad de latencia, es decir, puede quedarse integrado en nuestro material genético sin que sepamos que estamos infectados por el virus, hasta que este sale de su estado de “somnolencia” y causa la enfermedad.

4. Hepatitis B:

Según la OMS, unas 800.000 personas mueren al año por infección de esta enfermedad. Provoca una infección crónica en el hígado y, si no se trata, puede derivar en cirrosis o incluso en cáncer de hígado. La principal ventaja es que existe vacuna, la cual tiene una eficacia del 95%.

Además, de los 18.000.000 de afectados por hepatitis B, en torno a un 5% están afectados también por el Virus de la hepatitis Delta, un satélite (los satélites son virus que necesitan de otros virus para proliferar) que puede agravar los síntomas provocados por la hepatitis B.

5.Rotavirus:

Son la principal causa de diarreas en niños pequeños y, aunque no parezca importante, las diarreas son la segunda causa de muerte entre los niños menores de 5 años según la OMS.

La mortalidad de estas diarreas es de unas 760.000 personas al año. Sin embargo, existe una gran brecha entre países ricos y pobres, puesto que mientras en los países desarrollados no se encuentra ni entre las 60 causas de muerte más comunes, en los países en vías de desarrollo es una de las principales causas de muerte, a pesar de existir varias vacunas.

 

  1. Hepatitis C:

Existen en torno a 150 millones de casos en el mundo y provoca unas 350.000-500.000 muertes al año. Al igual que la hepatitis B, también afecta al hígado y puede provocar cirrosis y cáncer.

Es un virus que puede transmitirse sexualmente y su tratamiento tiene un éxito cercano al 95%. Sin embargo, en muchos países los afectados no pueden acceder a dichos tratamientos.

 

  1. Sarampión:

En los últimos años, se ha producido un enorme descenso de los casos de sarampión, debido a que una gran parte de la población está vacunada contra ella (está incluida en la vacuna triple vírica).

Sin embargo, ha habido un repunte de los casos de sarampión en Europa debido al auge de algunos movimientos antivacunas. Esto nos demuestra la importancia de la vacunación, incluso aunque no exista riesgo aparente de padecer ciertos tipos de infecciones.

 

  1. Virus de la rabia:

Cada año se dan unas 55.000 muertes por rabia en el mundo, afectando principalmente a Asia y África. Se trata de un virus de animales que es capaz de afectar a humanos, lo que se conoce como una zoonosis. Los principales trasmisores son los murciélagos y los perros.

 El principal problema de este virus es que puede presentar un periodo de incubación muy grande sin que aparezcan los síntomas, esto hace que los afectados puedan ser trasmisores del virus sin ser conscientes de ello.

 

  1. Fiebre amarilla:

Es un virus endémico de zonas tropicales de África y Sudamérica, con una mortalidad de unas 30.000 personas al año. Se llama así porque en algunos casos puede producir ictericia (trastorno hepático que altera la síntesis de bilirrubina y provoca una coloración amarillenta de la piel).

No existe tratamiento curativo para esta enfermedad, aunque sí hay vacuna.

 

  1. Virus del dengue:

Este virus amenaza a la mitad de la población del planeta, de hecho, se producen hasta 400 millones de infecciones por este virus al año.

Se transmite por la picadura de hembras infectadas del género Aedes, por lo que se trata de un arbovirus (virus transmitido por artrópodos). Puede llegar a causar un fallo multiorgánico y no existe tratamiento específico para esta infección viral.

Comparte esto:

Miguel Jiménez Orellana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *